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Un criterio esencial para el diagnóstico de trastorno bipolar
es el antecedente o la ocurrencia actual de crisis maníaca
. Se caracterízan por un estado de ánimo predominante
elevado, expansivo o irritable que se manifiesta como una parte
notable o persistente de la enfermedad .Los pacientes maníacos
tienen, de manera clásica recursos abundantes de energía
y se enfrascan en actividades y aventuras múltiples. Cuando
la elevación del estado de ánimo es la naturaleza
ligera, ya sea en la gravedad o en la duración y no está
asociada con una alteración marcada en el funcionamiento,
se hace una valoración de hipomanía en lugar de
manía , resultando en el diagnóstico de trastorno
bipolar II, en lugar de un trastorno bipolar I.
Los signos y síntomas del episodio maniaco (según
el DSM- IV) son: autoestima excesiva o grandiosidad, disminución
de la necesidad de dormir, verborrea, fuga de ideas o experiencia
subjetiva de que los pensamientos se suceden con velocidad, distraibilidad,
incremento de la actividad dirigida hacia un objeto ( tanto social
como laboral , escolar o sexual ), agitación psicomotora
y participación excesiva en actividades agradables para
el paciente pero que tienen una alta posibilidad de consecuencias
negativas por ejemplo, gastar dinero en parrandas, indiscreciones
sexuales, invertir en negocios absurdos, etc.
La depresión es un periodo de empeoramiento del funcionamiento
normal asociado a un ánimo triste y a sus síntomas
: cambios en el sueño y en el apetito, alteraciones psicomotoras,
afectación de la concentración, anhedonia, fatiga,
sentimientos de desesperanza y desamparo e ideas de suicidio .
Los deprimidos no siempre se quejan de tristeza . Pueden encontrarse
irritables o preocupados con el funcionamiento de su cuerpo .
Los signos y síntomas del episodio depresivo según
el DSM- IV son: estado de ánimo triste o deprimido la mayor
parte del dia, notable disminución del placer o interés
en las actividades habituales,
disminución o incremento tanto del apetito como del peso
corporal, insomnio o hipersomnia, agitación o retraso psicomotor,
fatiga o pérdida de energía, sentimientos excesivos
e inadecuados de inutilidad o culpa, disminución de la
capacidad para pensar o concentrarse , o indecisión , pensamientos
de muerte recurrente e ideas o intentos de suicidio recurrentes.
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