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Las hipótesis más importantes que se ofrecen para
explicar el mecanismo real del trastorno del estado de ánimo
se orientan a las alteraciones de la regulación de los
sistemas neurotransmisores monoamínicos, en particular
los de noradrenalina y serotonina (5-hidroxitriptamina) .Sobresaliente
están las observaciones de que un numero importante de
casos tiene pruebas de aumento o disminución de la función
noradrenérgica a juzgar por las concentraciones urinarias
de 3- metoxi - 4- hidroxifenilglicol ( MHPG ) principal metabolito
de la función noradrenérgica del sistema nervioso
central. Otros estudios han señalado una disminución
de la actividad serotoninérgica en ciertos subgrupos, a
juzgar por las concentraciones del ácido 5- hidroxiindolacético
(5-HIAA ), metabolito principal de la actividad serotoninérgica
en el cerebro . Se han publicado informes de que la monoaminooxidasa
(MAO) y la catecol- O-metiltransferasa (COMT), enzima importantes
en el metabolismo de las monoaminas, están disminuidas.
El tratamiento del trastorno bipolar depende, de manera específica,
del trastorno de la conducta en el momento de la presentación.
El agente de la elección para el estado maníaco
agudo es el carbonato de litio aunque quizá se requieran
10 a 14 días antes de lograrse el efecto total. Se informa
una reacción favorable al litio en 65 a 75 % de los pacientes
maníacos bipolares. Las complicaciones son un poco raras,
pero no lo es la depresión de "rebote" transitoria
después de la resolución de un estado maníaco.
El tratamiento del trastorno bipolar I cambio cuando gran cantidad
de estudios demostraron la eficacia de dos anticonvulsivantes
(carbamazepina y valproato) en el tratamiento de los episodios
maníacos y, posiblemente, en la profilaxis de los episodios
maníacos y depresivos del trastorno bipolar I . El litio
y posiblemente la carbamazepina y el valproato son los fármacos
de primera línea para el tratamiento del trastorno bipolar
I , pero en los de segunda línea en la actualidad se incluye
En el tratamiento de la depresión los tricíclicos,
los tetracíclicos estrechamente relacionados y los IMAO
son antidepresivos clásicos. Estos fármacos son
los generalmente empleados, pero al arsenal terapéutico
ha aumentado con la introducción de los inhibidores de
la recaptación de serotonina y del bupropión . Otros
antidepresivos atípicos incluyen la trazodona y el alprazolam.
Los simpaticomiméticos (e.g., las anfetaminas) también
están indicados para el tratamiento del trastorno depresivo
mayor, en situaciones terapéuticas especiales. La mayoría
de los médicos eligen un tricíclico o tetracíclico,
o uno de los inhibidores de la recaptación de serotonina,
como fármaco de primera línea para tratar los trastornos
depresivos mayores.
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